• Acusada de secuestros en Chile pide fianza en Australia

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    SYDNEY (AP) - Una mujer requerida en Chile para responder a cargos de secuestro bajo la dictadura militar de 1973-1990 no tuvo participación en la desaparición de siete personas y sólo ejercía un puesto de secretaria en esa época, argumentó su abogado el viernes en una corte australiana.

    Adriana Rivas, de 66 años, está presa desde febrero, cuando la Corte Suprema chilena pidió su extradición. Pidió su libertad bajo fianza el viernes en una audiencia judicial en Sydney que continuará el lunes.

    Su abogado, Frank Santisi, dijo que ella niega haber sido una "coperpetradora" y asegura que jamás vio a las presuntas víctimas.

    Chile pidió la extradición de Rivas en 2014. Se la requiere por su presunto papel en el asesinato en 1976 del dirigente comunista Víctor Díaz, que fue encerrado en una prisión clandestina, asfixiado y arrojado al mar.

    Se la acusa del secuestro de Díaz y otras seis personas en 1976 y 1977. Las presuntas víctimas siguen desaparecidas.

    Rivas era una ayudante de Manuel Contreras, jefe de la DINA, la policía secreta durante la dictadura del general Augusto Pinochet.

    Santisi dijo que los presuntos secuestros sucedieron cuando Rivas era una veinteañera y en Chile "regía efectivamente la ley marcial".

    "Cuando uno lee el material de extradición, lo que se dice sobre estas siete personas es que en realidad las arrestaron, no las secuestraron", dijo el abogado.

    Los documentos no aclaraban "cuándo se detuvo ilegalmente a estas personas, si es que eso sucedió", dijo Santisi. "El material sugiere que las torturaron y finalmente las mataron", añadió.

    El abogado dijo que Rivas no era agente de la DINA y que sus tareas eran mundanas, consistían entre otras en recoger ropa de la lavandería, preparar el café y traducir.

    El abogado por la parte chilena, Trent Glover, dijo ante la corte que los argumentos de Rivas no eran pertinentes, ya que el proceso de extradición no incluye la determinación de culpa o inocencia.

    Santisi dijo que cabían dudas graves acerca de si las presuntas víctimas fueron arrestadas por agentes de la DINA u otras ramas militares. Nada en los documentos de extradición revelaba con certeza si Rivas estuvo presente, añadió.

    Dijo que la legalidad de la extradición sería apelada ante la Corte Federal australiana y que Rivas podía pasar años en prisión mientras se resolvía el caso.

    Rivas se mudó a Australia en 1978 y regresó de visita a Chile en 2006, donde fue detenida. Después de varios meses recibió la libertad condicional y huyó a Australia en 2009.

    Hasta el momento de su arresto este año, trabajaba de niñera y mucama para familias adineradas en los suburbios occidentales de Sydney.

    Según Santisi, Rivas reconocía que "no había sido correcto" de su parte salir de Chile, pero que se sintió obligada a hacerlo.

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