• Demócratas consideran librar campaña ignorando a Ohio

    By: Por JULIE CARR SMYTH, Associated Press

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    COLUMBUS, Ohio, EE.UU. (AP) - Chris Gagin dice que a pesar de los vaivenes políticos que sacuden al país, su posición no ha cambiado mucho.

    Gagin, un abogado en el condado rural Belmont de Ohio, se pasó a republicano en el 2013 al ver que los demócratas favorecían medidas de protección ambiental que según él, afectarían a la industria minera de la zona. Además, es un conservador, opuesto al aborto y partidario del derecho de la gente a portar armas.

    "Antes habían demócratas conservadores, pero esa se ha convertido en una especie en extinción”, se queja Gagin, quien fue presidente del Partido Republicano en su zona.

    Gagin era antes demócrata, pero votó por Donald Trump en el 2016 y por candidatos republicanos en las elecciones legislativas del año pasado. En esas dos elecciones, vastas zonas de Ohio que una vez apoyaron a Bill Clinton y a Barack Obama se tornaron intensamente republicanas.

    La tendencia política en Ohio está cambiando drásticamente: las zonas industriales y rurales se están volviendo republicanas, a tal punto que los demócratas están considerando una estrategia impensable hace pocos años: librar la campaña electoral ignorando ese estado.

    Ningún candidato ha ganado las elecciones sin ganar en Ohio desde 1944. Pero esta vez los estrategas demócratas ponderan un mapa que le daría más peso a otras entidades como Wisconsin, Michigan y Pensilvania.

    “Ohio ya no es el centro de universo como lo era antes”, estimó Kyle Kondik, analista de elecciones en el Centro de Estudios Políticos de la Universidad de Virginia.

    En la etapa equivalente de la pasada campaña electoral, en octubre del 2015, la campaña en Ohio era tan intensa que cundía el temor de que acapararía toda la atención. Tanto así que un grupo activista llamado American Policy Roundtable sacó anuncios en internet recordándole al electorado que faltaba un año para los comicios. En la antesala de las elecciones del 2020, ha decaído la actividad proselitista y ha habido pocos actos de campaña en Ohio en lo que va de año.

    Trump ganó Ohio en el 2016 por 8 puntos porcentuales, el mayor margen de todos los presidentes desde George H.W. Bush en 1988. Si bien los demócratas avanzaron pronunciadamente en muchos otros estados importantes en el 2018, todos sus candidatos excepto uno perdieron en Ohio.

    El martes se realizará un debate entre los aspirantes a la candidatura presidencial demócrata en Westerville, un suburbio de Columbus, Ohio, con fuerte presencia de mujeres educadas y votantes jóvenes de quienes depende, según estrategas, un eventual triunfo demócrata en el 2020, junto con las minorías étnicas.

    “Creo que es perfectamente factible ganar en Ohio”, dice Aaron Pickrell, un asesor de campaña demócrata que trabajó con las campañas de Obama en el 2008 y el 2012. Añadió que lo importante será convencer a una mayoría de votantes en las zonas urbanas, suburbanas, rurales e industriales.

    Ohio ha sido tradicionalmente augurio del resultado electoral total porque su composición demográfica se asemeja a la de todo Estados Unidos. No se ha inclinado a favor de un candidato presidencial perdedor desde que Richard Nixon perdió en 1960. Pero el estado ya no es una imagen de la nación.

    Ahora hay más gente blanca y mayor de edad. Apenas el 29% de los residentes de Ohio cuentan con título universitario, comparado con un promedio nacional de casi 32,6%. La población, al ser menos educada, en promedio, tiene ingresos menores. El promedio de ingreso familiar en el estado es de 56.111 dólares anuales, casi 6.000 dólares menos que el promedio nacional.

    Eso favorece a los republicanos. El vuelco a la derecha es más pronunciado en condados como Belmont, limítrofe con Pensilvania y Virginia Occidental.

    Gagin mantiene que los habitantes de esas localidades están buscando a dirigentes políticos que canalicen sus frustraciones. Trump ganó casi dos terceras partes del condado en el 2016. En el 2008, el republicano John McCain perdió ante Obama, pero un margen escaso.

    "No es que quiera hablar de raza, pero la gente blanca siente que los demás están avanzando o están recibiendo subsidios, y que ellos tienen que trabajar más y más duro sin poder avanzar", expresó Gagin. "Es por eso que hay tantos votantes frustrados".

    El estratega republicano Karl Rove, arquitecto de las victorias de George W. Bush en Ohio, dijo que no todo se ve reflejado en los porcentajes.

    “Yo no soy de esas personas que cree que la tendencia demográfica es lo más importante, yo creo que hay otros factores aparte del hecho de que es un estado de mayoría blanca y de clase obrera”, comentó Rove. "Es posible que todo dependa de la calidad de los argumentos, y no tanto de la tendencia demográfica”.

    Paradójicamente, un rayo de esperanza para los demócratas podría ser el carácter de los republicanos que están siendo elegidos en Ohio como funcionarios públicos.

    Los dos últimos gobernadores del estado - John Kasich y el actual Mike DeWine - son pragmáticos, partidarios de ideas de consenso como en las áreas de atención médica y tenencia de armas. Kasich ha sido fuerte crítico de Trump y DeWine mantuvo cierta distancia con el mandatario, acompañándolo en un mitin sólo al final de la campaña del 2018.

    Los demócratas señalan que en el estado ha ganado varias veces Sherrod Brown, senador demócrata y uno de los más liberales de la cámara. El partido calcula que el mensaje directo y de ética trabajadora que emite Brown resonará entre la población.

    "Ohio se puede ganar", opinó Gerald Austin, estratega demócrata basado en Cleveland. "La mejor manera de ganarle a alguien para reemplazarlo en el cargo es ver qué ha hecho en ese cargo ¿Acaso Donald Trump resucitó el sector del carbón? ¿Han abierto más plantas siderúrgicas? ¿Logró algo en el sector de infraestructura? Hay que recordarle a los votantes que ese individuo prometió mucho y no cumplió”.

    Pickrell estima que los demócratas pueden ganar en Ohio si enfatizan sus políticas en el sector de salud uy en la economía. Argumenta además que la actitud colectiva hacia la protección del medio ambiente está cambiando y que el cambio climático ya no es un tema marginal.

    “Hoy en día la gente entiende la necesidad de depender más en la energía solar", comentó. "Entiende que los carros ahora tienen que ser eléctricos, está preocupada por la cantidad de algas en el Lago Erie ... No creo que es un tema polarizante como antes y en muchas zonas, probablemente, la gente se está inclinando a favor de nosotros”.

    Mandi Merritt, vocera del Comité Nacional Republicano, asegura que el partido no considera Ohio como cosa segura. Manifiesta que el partido atacará a los demócratas por sus ideas “radicales” como atención médica para todos y el Acuerdo Verde. Son ideas quiméricas, demasiado costosas, para los habitantes del centro-occidente del país, asegura.

    “Los demócratas están virando a la izquierda y eso no caerá bien entre los habitantes de Ohio”, declaró Merritt.

    Agregó que el proceso de juicio político que se le sigue a Trump en Washington está animando a los militantes de derecha, no distanciándolos.

    Ese no es el caso de Gagin, quien renunció como líder de los republicanos en el condado Belmont hace pocos meses cuando parecía que Trump aceptó sin cuestionamientos la aseveración del presidente ruso Vladimir Putin de que su país no interfirió en las elecciones.

    Aunque Trump dijo luego que no se expresó bien, Gagin decidió renunciar como jefe del partido. Actualmente es activista de Defending Democracy Together, un grupo de republicanos que se opone a Trump.

    Gagin dice que es una excepción en el condado Belmont, y que la mayoría de los votantes de zonas rurales de Ohio siguen apoyando a Trump a pesar de los escándalos políticos que le están agobiando.

    Para él, sigue siendo una incógnita lo que pasará en el 2020. Pero pase lo que pase, dice que bajo ninguna circunstancia volverá a votar por Trump.

    Los demócratas conservadores y muchos republicanos, indica, “realmente están en una tierra de nadie”, comentó.

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    El corresponsal de AP Joshua Boak contribuyó con este reportaje desde Washington.

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