• Inmigrantes compensan partida de residentes de Baltimore

    By: Por IAN ROUND, Capital News Service

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    BALTIMORE (AP) - Steve McMurray se mudó a Estados Unidos poco después de terminar la secundaria.

    Se fue de St. Mary Parish, una localidad rural del noreste de Jamaica, para estudiar en una escuela de oficios en Miami. Pasó un año y medio allí, conoció a una jamaiquina con familia en Maryland y ambos se radicaron en este estado.

    Su relación no duró, pero él se quedó en Baltimore. Hoy, 30 años después, McMurray es propietario del que para muchos es el mejor restaurante de comida jamaiquina de Baltimore y también un centro cultural informal para lo que la Oficina del Censo describe como la comunidad de inmigrantes más grande de la ciudad.

    McMurray es parte de una tendencia generalizada en Baltimore y en el estado de Maryland. Mucha gente se va de Baltimore, pero los inmigrantes siguen llegando y ayudan a compensar esa pérdida.

    Baltimore es una de siete jurisdicciones de Maryland en la que la inmigración evitó o minimizó la pérdida de población en el 2018, de acuerdo con un informe de Stateline de abril que empleó información del censo del 2018.

    Casi 2.000 inmigrantes se instalaron en Baltimore en los 12 meses que terminaron el 1ro de julio del 2018, según el informe. En ese período, más de 7.300 personas partieron. La población total de Baltimore es hoy de 602.000 personas.

    De acuerdo con Stateline, una quinta parte de las jurisdicciones del país --muchas de ellas en ciudades postindustriales como Baltimore-- crecieron o no perdieron tanta población debido a los inmigrantes.

    Noel Godfrey, ex presidente de la Asociación Jamaiquina de Maryland, dijo que los jamaiquinos vienen a Estados Unidos desde al menos la década de 1940.

    “Siempre se puede hablar de la economía y de la falta de oportunidades en la isla”, manifestó Godfrey. “Los jamaiquinos son gente ambiciosa, que va en busca de lo que quiere”.

    La diáspora de Maryland no es tan grande como la de Miami o Nueva York, pero es sustancial. De hecho, hay tres jamaiquinos en la Asamblea General de Maryland.

    Muchos jamaiquinos, incluidos Godfrey y McMurray, llegaron a Baltimore procedentes de centros urbanos más grandes y caros. También lo hizo Bengallo Morrison.

    Morrison, oriundo de las colinas que circundan Kingston, llegó al país con una beca de atletismo para estudiar en un community college de Nueva Jersey. Gracias a su talento como corredor de los 800 y 1500 metros, obtuvo más becas y pudo completar el ciclo básico de la universidad, de cuatro años, en la Coppin State University de Baltimore, donde más de la mitad de sus compañeros en el equipo de atletismo eran jamaiquinos.

    Dijo que su primer invierno en Estados Unidos fue “aterrador”. No tenía un abrigo y alguien le tuvo que comprar ropa para el frío.

    Desde entonces vive en Baltimore o sus suburbios. Hoy vive con su esposa, también jamaiquina, en el condado de Anne Arundel, al sur de la ciudad. Arregla casas y alquila propiedades.

    “Agradezco lo que puedes hacer aquí”, manifestó. En Jamaica “no hay muchas oportunidades”.

    La comunidad jamaiquina de Baltimore se concentra mayormente en el barrio de Park Heights, al noroeste de la ciudad, pero por generaciones los inmigrantes vivieron en el sudeste de Baltimore.

    “La comunidad de inmigrantes estabilizó el sudeste de Baltimore”, expresó el concejal Zeke Cohen, quien representa a buena parte de la comunidad extranjera de la ciudad.

    Catalina Rodríguez Luna, directora de la Oficina de Asuntos de Inmigrantes de la alcaldía de Baltimore, dijo que los inmigrantes generalmente se radican donde conocen gente. Indicó que Baltimore es más barata que otras jurisdicciones, que además carecen de algunos servicios que Baltimore sí ofrece, como ayuda legal gratis.

    “Nos proponemos ofrecer servicios para los inmigrantes”, declaró a Capital News Service. “En Baltimore todavía puedes comprar una casa, tu hijo puede ir a la escuela y aprender inglés. Puedes abrir un negocio y conseguir préstamos”.

    Según un estimado para el período de 2013-2017 del Estudio de las Comunidades de Estados Unidos, 49.565 de los 619.796 (un 8%) residentes de Baltimore eran inmigrantes. El estudio, llevado a cabo por la Oficina del Censo, calcula la población y otras estadísticas en los decenios entre censo y censo.

    Estas cifras reflejan una merma en la población en general y un aumento en la cantidad de inmigrantes. De acuerdo con un estimado del 2005 al 2009, un promedio de 639.337 personas vivían en Baltimore en esa época, de las cuales 39.685 (un 6%) eran inmigrantes.

    En todo Maryland, el 14% de la población es inmigrante, incluido un 30% en el condado de Montgomery.

    Más de 101.000 inmigrantes vivían en el condado de Baltimore en el 2017 y representaban más del 13% de su población.

    Esta tendencia no es nueva. Baltimore viene perdiendo habitantes desde hace décadas.

    La tendencia de Baltimore refleja un poco la del país. De acuerdo con el Centro de Investigaciones Pew, los inmigrantes representaban un 13,6% de la población en Estados Unidos en el 2017 tras registrar aumentos sostenidos a partir de 1970, en que eran un 4,7%.

    Los otros países con más inmigrantes en Baltimore después de Jamaica son China, México y Trinidad.

    La oficina de Rodríguez Lima fue creada en el 2015 por la alcaldesa de entonces Stephanie Rawlings-Blake en el marco de un plan para atraer 10.000 familias a la ciudad. Rodríguez Lima, quien es de Ecuador, dice que esa oficina es probablemente una de las razones por las que vienen los inmigrantes.

    Baltimore, no obstante, no es el principal destino de los inmigrantes en Maryland. Aproximadamente un 40% de los inmigrantes viven en el condado de Montgomery y el crecimiento de la población extranjera es mayor también en otros sectores.

    “Es difícil decirle a alguien que venga a Baltimore si no tiene contactos”, comentó Rodríguez Lima.

    La clave es la economía.

    Randy Capps, demógrafo del Instituto de Políticas Migratorias, dijo que los inmigrantes van donde hay obras de construcción y que en Baltimore no hay tantas obras como en sus alrededores. Baltimore, por otro lado, no reemplazó las industrias que perdió a mediados del siglo 20.

    Baltimore “nunca fue un magneto que atrajese nuevas olas de inmigrantes”, señaló Capps.

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